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La cueva de San Adrián
Como os he comentado antes, por la cueva de San Adrián han pasado muchos peregrinos, comerciantes, escritores, diplomáticos …Y gracias a sus testimonios escritos, hoy en día podemos conocer como fueron sus vivencias al transcurrir por la cueva y también como era la propia cueva en aquellos tiempos. Estos testimonios son del siglo XV, XVI, XVII y XVIII.
Por lo que ellos nos cuentan, para entrar a la cueva había dos puertas, una en la entrada de Álava y otra en la entrada de Guipúzcoa. La de Guipúzcoa seguramente será este arco ojival de estilo gótico que ha perdurado hasta hoy en día. De la puerta del lado Alavés no queda ningún rastro. Estas dos puertas, por lo que ellos cuentan, en caso de guerras o pestes se podían cerrar con sendas puertas de madera.
Dentro de la cueva, construido sobre roca viva, había una venta en la que los viajeros podían comprar pan y vino. Existe un croquis de finales del siglo XVI de una fortaleza en San Adrián anterior a la venta. Esta fortaleza estaba derruida para el siglo XVI. Las paredes que se ven hoy en día son restos de aquella venta que posteriormente, hacia el siglo XIX fue casa de mikeletes.
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A parte de la venta, dentro de la cueva comentan que había una pequeña capilla en honor a San Adrián. Algunos dicen que le llamaron así a la cueva porque San Adrián fue un santo ermitaño que vivió en estos alrededores. Otros en cambio dicen que, se llama San Adrián porque fue este santo el que abrió la boca de Álava mediante un milagro para facilitar el paso desde Álava a Guipúzcoa.
La capilla que se encuentra hoy en día no es la que se menciona en estos documentos. A finales del siglo XIX., por el mal estado en que se encontraba la antigua ermita fue reconstruida. El primer documento que se hace mención de esta ermita es del siglo XI y en estos documentos se le llama Santa Triana.
También dicen que dentro de la cueva había una fuente que goteaba desde el techo y que al par de la gotera, en la misma roca había como una especie de vasija para recoger el agua.
Una costumbre habitual en estos viajeros era escribir en las paredes de la roca su nombre y lugar de origen. En la actualidad, estos escritos se encuentran ocultos por la flora o definitivamente perdidos.
Hay un mito que dice que el hombre que cuidaba de la venta solía decir que él era la persona más importante del mundo porque todos los personajes importantes que pasaban delante suyo (reyes y emperadores) agachaban la cabeza.
En las excavaciones que se han hecho dentro de la cueva se han encontrado varias piezas pertenecientes a la edad media y huesos de al menos dos personas humanas que no se han podido datar, pero puede que pertenezcan a personas prehistóricas. Gracias a estas piezas, se ha podido reconstruir la historia de la edad media de esta cueva.
Entre las piezas mas señaladas se han encontrado 141 monedas de los siglos XI, XII y XIII (navarras del siglo XI, monedas castellanas de los siglo XII y XIII y también monedas del siglo XI y XII de Aragón y también alguna moneda francesa), 2 anillos, llaves, hebillas de cinturones y herraduras de caballos.
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